domingo, 27 de mayo de 2012

Señor y dador de Vida...

Llegas Espíritu Santo, consolador inigualable. Santificador del Padre y presencia del Hijo.
Sopla con tu presencia, sopla con tu amor, sopla con tu luz y mueve las hojas secas de nuestras bajezas, mueve la pesada piedra que aun nos retiene en el sepulcro del pecado. Limpia con tu presencia nuestros corazones cansados y fatigados, concédenos la gracia de vivir uno de tus siete dones y que los frutos se vean en el amor al hermano.
Espíritu paráclito ilumina la vocación de los que hemos sido llamados al sacerdocio, que seamos siervos fieles de Cristo nuestro salvador.

Nos renuevas con tu amor. Nos transformas con tu presencia. Nos unes con tu Luz.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hoy día del Seminario, una oración por todos los Seminaristas

jueves, 24 de mayo de 2012

Alabar desde la adversidad...


“No hagas crítica negativa: cuando no puedas alabar, cállate” (San Josemaría, camino 443)

Cuentan que había una viejecita irlandesa que nunca hablaba mal de nadie, siempre encontraba algo bueno en la peor de las personas. Un día falleció un hombre que parecía atesorar en sí todas las miserias humanas: era ladrón, borracho, peleón, pegaba a su mujer y a sus hijos… era un estorbo para la comunidad.
La noche del velatorio, la viejecita llegó a la sala donde se iba a rezar el Santo Rosario por el difunto. Todos miraron y se decían por dentro: de éste sí que no podrá decir nada bueno. La viejecita estuvo un momento callado; parecía que efectivamente no sabía que decir. Pero habló: -Ciertamente sabía silbar. Daba gusto oírle cuando pasaba todas las mañanas por debajo de mi ventana. Le echaré mucho de menos.

martes, 22 de mayo de 2012

Sirviendo a la Palabra de Dios...

Hablar en nombre de Dios y de Cristo es tarea y privilegio del que ha sido llamado al servicio de la Palabra, a ser embajador de Cristo y portavoz del mismo Dios. El embajador lleva un mensaje de parte del que lo envía, y por eso anunciar la Palabra quiere decir comunicar un mensaje, pero también y sobre todo hacer presente la persona del emisario. Cuando el enviado habla, sus palabras de exhortación y aliento surgen de la palabra misma de Dios. El ministerio de la Palabra no es una pura repetición mecánica, sino la recreación actual de la palabra divina. Dios se fía de sus enviados y les confía su misma Palabra para que la hagan fructificar: el mensaje de la salvación y de la reconciliación se expresa así ahora con un lenguaje fiel y adaptado (2Cor 5,20). Los portadores de este mensaje son realmente mensajeros de buenas noticias, a quienes todo el mundo espera.

A la palabra de Dios se le sirve de muchas maneras, pero son cuatros las fundamentales y las esenciales, a saber:
  • La predicación Misionera.
  • La Catequesis.
  • La Liturgia.
  • El Estudio y Exposición científica de la Palabra de Dios.

lunes, 21 de mayo de 2012

Servicio de la Palabra de Dios


En la Iglesia, el Lector instituido, aparte de los deberes que tiene inherente a su ministerio, está principalmente el Servicio de la Palabra de Dios.
Este servicio a la palabra, concretamente, se identifica con el testimonio que se debe dar de Jesús. En el prólogo de su evangelio, Lucas declara que los "testigos oculares" se han convertido en "servidores de la palabra" (Lc 1, 2). Esta palabra es reconocida no sólo como palabra sobre Dios, sino como palabra de Dios con el mismo título que la palabra del AT.
La misma actitud de respeto que se debe a la Torá, se convierte en el NT en respeto a la palabra de Jesús, relativa a Jesús. La tradición de Jesús es tradición sobre Jesús. Por eso Pablo se confiesa tanto diákonos del evangelio como diákonos de Cristo (2Cor 11, 23). Término que expresa con más fuerza todavía su pertenencia a Jesucristo.

sábado, 19 de mayo de 2012

Balanzas balanciadas...


Un campesino iba con frecuencia a la ciudad para llevar a un panadero la manteca necesaria para la elaboración del pan, y por cada kilo de manteca recibía un kilo de pan. Una vez. Tuvo el panadero la curiosidad de comprobar cuánto pesaba la manteca que le acababan de entregar, y descubrió que de la entrega última –cinco kilos- faltaba medio; así que pidió explicaciones. El campesino, que estaba prevenido, contestó ya tranquilo:
-No sé qué decirle. Como en mi casa tengo balanzas, pero sin pesas, me arreglo siempre poniendo en un platillo de la balanza el pan que usted me da, y en el otro un peso igual de manteca.
Ni que decir tiene que el panadero quedó avergonzado. Algo parecido va a ocurrir en el Juicio. Dios hará como el campesino, pues el mismo Cristo ha dicho: Con la medida con que midiereis, seréis medido (Mt 7,2).

viernes, 18 de mayo de 2012

Libertad de amar...


Lo único que el hombre hace libremente es amar. Ni la fe, ni la religión, ni el catolicismo nos pide algo antinatural, pero si sobrenatural. El amor al enemigo, no es excluirlo de la gracia Divina. Su santidad el Papa Benedicto XVI, nos ha dicho que, “La revolución cristiana consiste en amar al enemigo. No detener los bienes que Dios envía a los demás a través de nosotros”.
Y nos preguntamos, ¿Pero amar al enemigo? Resulta que en nuestro lenguaje, la palabra amor encierra muchas cosas. En griego no es así, allí se diferencia en tres formas de amor.
El amor Eran (eran), que es una simpatía inmediata.
El amor Filei (filein), que es el amor de amistad
El amor Ágapan (ἀγαπᾷν ), que no es el amor humano, es el amor de Dios que llega a la persona y esta lo irradia a otra.

Dios no nos pide nada antinatural. Es el amor Agapan, que es el sobre natural, porque viene de Él y supera nuestra naturaleza y entendimiento. Ese es el que nos pide para con nuestros enemigos.

jueves, 17 de mayo de 2012

Humanizarnos...


Creo que la grandeza del ser humano es hoy más visible que nunca –y naturalmente también su posible caída-. Porque cuanto más grande es la criatura, más amenazada está. Y a medida que aumentan sus capacidades, sus fuerzas y su poder, mayores son las posibles amenazas inherentes a esa situación. Un mosquito puede hacer lo que está dentro de él, ni más ni menos. Pero la persona, con la humanidad, tiene en sus manos todas las capacidades que alberga el ser humano. Eso lo capacita, en definitiva, para desplegar modos de destrucción que ningún otro ser vivo lleva en su seno.
Joseph Ratzinger, Dios y el mundo. Una conversación con Peter Seewald. P.111

Pues si hermanos, somos muy capaces de hacer todo lo que se nos ocurra. Nuestra “humanidad” alberga senderos infinitos que quizá ya hemos surcado, pero que aún no llegamos a las fronteras de nuestras capacidades. Redescubramos nuestra bondad, ingenio y capacidad de crear para el bien.
Seamos humanos y aboguemos por lo que significa tal responsabilidad.